lunes, 2 de noviembre de 2009

"L'orage" Georges Brassens (1921-1981)

Publico una traducción de esta canción. Aviso que hablamos de un autor bastante difícil de traducir y sus traducciones son bastante libres. Publiqué esta traducción ,de todas las que encontré, ya que es ,quizás, la mas correcta.

Este tema también fue en su día traducido, adaptado e interpretado por Javier Krahe sin perder para nada el significado de la original y otorgándole un tono aun más humorístico.(Esta versión también merece una buena escucha).



video


La tormenta

Habladme de la lluvia y no del buen tiempo
El buen tiempo me disgusta y me hace rechinar los dientes
El azul del cielo me pone furioso
Pues el amor más grande que he tenido aquí en la tierra
Se lo debo al mal tiempo, se lo debo a Júpiter
Me cayó de un cielo tormentoso.

Una noche de noviembre, a caballo sobre los tejados
Un señor trueno, con un ruido de mil demonios
Encendía sus fuegos de artificio,
Saltando de su cama en camisón
Mi vecina enloquecida vino a llamar a mi puerta
Solicitando mis buenos quehaceres

“Estoy sola y tengo miedo, ábrame, por favor,
mi esposo acaba de irse a realizar su dura tarea
pobre mercenario desafortunado
obligado a dormir fuera cuando hace mal tiempo
por la simple razón de que es representante
de una casa de pararrayos”

Bendiciendo el nombre de Benjamín Franklin
La puse en sitio seguro entre mis brazos cariñosos
Y luego el amor hizo el resto.
Tú que siembras pararrayos por doquier
¿Que no has puesto uno en tu propia casa?
no hay error más funesto.

Cuando Júpiter fue a hacerse oir en otra parte
La guapa, habiendo por fin conjurado su temor
Y habiendo recobrado todo su coraje
Volvió a su casa para secar a su marido
Dándome cita para los días de intemperie
Cita en la próxima tormenta.

A partir de ese día ya no he bajado la mirada
He consabrado mis días a contemplar los cielos
A mirar pasar las nubes
A acechar los estratos, a vigilar los nimbos
A rogarle a los menores cúmulos,
Pero ella no ha vuelto.

Su buen marido había hecho tantos negocios
Vendido tantas puntitas de hierro aquella noche
Que se convirtió en millonario
Y se la llevó hacía cielos siempre azules
Hacia imbéciles países donde nunca llueve
Donde no se sabe nada de los truenos.

Dios quiera que mi queja vaya, corriendo corriendo
A hablarde de la lluvia, a hablarle del mal tiempo
En el que estuvimos juntos
A contarle que cierto rayo asesino
En el centro de mi corazón a dejado el dibujo
De una florecilla que se le parece.

George Brassens

1 comentario:

  1. Curiosamente a veces, en las situaciones más tempestuosas, es cuando ante nosotros aparece la felicidad. Aunque solo nos dure unas horas, permanecerá en nuestra alma para siempre.

    Enhorabuena: muy buena elección, es una canción preciosa.

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